8/3/2009

Reflexiones desde lo oscuro

Y si te digo

¡Nada permanece!…

Hasta los versos
son como las nubes,
porque ellos se disuelven
en lo azul del cielo.

Y las miradas...
ellas dejan de sostenerse
para romperse contra el suelo.

Una vez más te digo…

Que los rostros
abandonan lo preciso
y en el espacio se deforman,
para derretirse luego
como trozos de hielo
cuando la primavera asoma.

Del olvido
es difícil guarecerse
y en un día largo,
hasta la misma lluvia
se abisma de si misma
porque su llanto detiene.

La vida es un largo trecho
donde uno aprende
que no existe lo eterno
porque el amor,
el vuelo,
la risa,
el duelo,
el canto en los nidos,
el perfume de la flor
y el tiempo de los sueños,
se acaban inevitablemente
en la mirada angelical de la muerte.

©María Elena Ponce®

2 comentarios:

gerardo omaña dijo...

¡Nada permanece! me dijiste,
y yo te digo, es cierto.
Los versos cual las nubes son etereos
y transforman su luz entre dos cielos.

Besos para tu alma.

☼El Rincón del Relax☼ *Beatriz* dijo...

Todo pasa, solo la serenidad permanece.

Te dejo un relajante abrazo

Beatriz