¿Como podría?
¡Dime!
Si siempre las angustias
en sus caravanas apuran el paso
y en los ojos aún llueve.
¡Como!
Cuando los pensamientos
son callejones sin salida
y las palabras huérfanas
de cohesión alguna,
son apóstatas imperfectos
en vuelos de papiros.
Si el alma suda aromáticas resinas
para ungir el rojo antiguo
de unos besos...
Porque no hay noches
sin vueltas amargas,
ni estrellas que se sostengan
bajo la humedad insistente
de unas largas pestañas.
No,
no puedo hacer vibrar mi garganta,
cuando repulgo aún en el alma
un sabor de pensares tristes
que se niegan a iniciar la marcha.
Porque yo sigo allí
en la penumbra incógnita
donde me mezo sin cesar
arropada en mis recuerdos.
María Elena Ponce
