4/1/2010

Penumbra inconclusa

¿Como podría?

¡Dime!

Si siempre las angustias
en sus caravanas apuran el paso
y en los ojos aún llueve.

¡Como!

Cuando los pensamientos
son callejones sin salida
y las palabras huérfanas
de cohesión alguna,
son apóstatas imperfectos
en vuelos de papiros.

Si el alma suda aromáticas resinas
para ungir el rojo antiguo
de unos besos...

Porque no hay noches
sin vueltas amargas,
ni estrellas que se sostengan
bajo la humedad insistente
de unas largas pestañas.

No,
no puedo hacer vibrar mi garganta,
cuando repulgo aún en el alma
un sabor de pensares tristes
que se niegan a iniciar la marcha.

Porque yo sigo allí
en la penumbra incógnita
donde me mezo sin cesar
arropada en mis recuerdos.

María Elena Ponce

1/1/2010

Juego de sombra y luz

Leve la cotumbre
se deja arrastrar al olvido
y llegan para hacer conjuros
como recien salidos del vientre
corazón, sentir y manos.

Con entrecortada respiración
se adhieren a su herida
las sombras que deliran
en cada triturar de grillos.

Más la luna tras las nubes
sigue siendo pájaro herido
de trinar adolorido,
mientras la noche se quiebra
una vez más doblando sus bordes
de negricima y suave seda.

Y aunque fiera se resiste
débil adelgaza su bonanza
de silencio y oscuridad,
porque aunque reniegue
debe su imponencia doblegar,
para que el día vuelva a incendiar
de azul y luz los ojos,
sembrando otro amanecer
de fe y esperanza en el alma.

María Elena Ponce